Crítica: "Mario on tour", segundas oportunidades en la música y la vida

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Amigorena, en "Mario on Tour"
Por Edurne Sarriegui     

Mientras que  en su primer trabajo, "Bolishopping" (2014), el realizador argentino Pablo Stigliani hacía una fuerte crítica social, en el segundo cambia de registro. "Mario on tour" (2017), que participó en el BAFICI en el apartado Noches Especiales y se estrena ahora en pantallas comerciales, se centra en el drama existencial de un hombre que ve transcurrir su vida sin que el éxito llame a su puerta ni en el plano personal ni en el profesional. Y pinta de verde esperanza la desdicha del protagonista que tiene que volver a encontrar motivación para seguir viviendo con ilusión.

Mario (Mike Amigorena) llegó hace rato a la edad adulta y continua buscando el éxito como cantante. Mientras tanto se conforma con hacer covers de un artista icónico como Sandro en bares y fiestas familiares. Al mismo tiempo trata de conseguir el dinero para grabar un disco con temas propios y en ese empeño está acompañado por Damián o el Oso (Iar Said), su amigo y manager. Para sobrevivir acepta cualquier trabajo y trata de recomponer la relación con Lucas (Román Almaraz), su hijo adolescente que vive con su ex-esposa y el nuevo marido de ésta. Tras la muerte de su madre Mario trata de reencauzar su vida y tomar decisiones que mejoren su futuro.

En la primera parte de la cinta Stigliani hace la presentación de los personajes centrándose en el trío protagónico: Mario, Lucas y Damián. La presencia de  Alejandra y Rodi (Leonora Balcarce y Rafael Spregelburd), exmujer de Mario y su nuevo marido respectivamente, es fundamental para entender la relación entre el padre y el hijo.

En la segunda parte, el film se convierte en una road movie cuando los tres protagonistas viajan a la costa argentina. Mario debe cumplir con varios contratos el mismo fin de semana que su hijo pasará con él. Con el desconocimiento de la madre, emprenden el viaje que se complicará con variadas vicisitudes y servirá para que, en estrecha convivencia, se descubran.

La historia es simple y desde luego no es original, pero Pablo Stigliani encuentra el tono justo para contarla. Presenta las dosis adecuadas de drama y comedia que la hacen verosímil. Es tierna sin caer en el sentimentalismo y los actores logran interpretaciones naturales y creíbles de personajes muy bien logrados.

"Mario on tour" es una película sencilla y redonda sin la grandilocuencia de producciones más importantes. Habla de la reconstrucción de vínculos y de segundas oportunidades -temas muy tratados en el cine- pero lo hace de un modo equilibrado, presenta a sus personajes con sutileza y crea la empatía necesaria para involucrar al espectador. Una agradable sorpresa.

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